Cuarenta y cinco minutos en cuatro tiempos: desmaquillado, exfoliación suave, mascarilla de ghassoul, la arcilla del Medio Atlas, y después aceite de argán y agua de rosa de Damasco.
El ghassoul absorbe el sebo sin resecar, lo que lo hace tolerable incluso en piel sensible. El aceite de argán se aplica puro: es el único paso en el que no se diluye nada.
El rostro sale más luminoso, pero el efecto real se asienta en dos o tres días. Evite el maquillaje en las horas siguientes.