Una exfoliación con azúcar moreno y aceites esenciales, más suave que el kessa del hammam y por tanto apta para pieles finas o reactivas.
Cuarenta y cinco minutos en todo el cuerpo, seguidos de aclarado y aplicación de aceite nutritivo. La diferencia se nota de inmediato al tacto.
Es también la preparación ideal antes de una depilación o de tomar el sol: la piel queda limpia, sin células muertas, y los pelos enquistados escasean.