Las piedras son de basalto, calentadas en baño a 50-55 °C. Se colocan a lo largo de la columna y sobre los puntos de tensión, y el terapeuta las usa como prolongación de la mano para trabajar en profundidad.
Es el tratamiento indicado cuando la espalda está realmente cargada: el calor abre el músculo antes que la presión, algo que solo con las manos lleva mucho más tiempo. Setenta y cinco minutos.
No se recomienda en embarazo, trastornos circulatorios, diabetes mal controlada o inflamación aguda. Avísenos y le orientamos al masaje relajante, que sigue siendo posible.